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SOLILOQUIO DE SEGISMUNDO
El
soliloquio inicial de Segismundo en "La vida es sueΓ±o"
constituye un hito en la dramaturgia espaΓ±ola y un punto de inflexiΓ³n en la
reflexiΓ³n filosΓ³fica sobre la condiciΓ³n humana. Confinado en una torre desde su
nacimiento, el prΓncipe polaco irrumpe en escena con un monΓ³logo que revela un
alma atormentada por la incertidumbre y el anhelo de libertad.
En este
fragmento, Segismundo se presenta como un ser pensante, capaz de
cuestionar su propia existencia y la naturaleza del mundo que lo rodea. Su
encierro, lejos de sumirlo en la apatΓa, lo ha convertido en un filΓ³sofo
involuntario, que reflexiona sobre temas tan profundos como el destino, el
libre albedrΓo y la realidad de la vida.
La
pregunta fundamental que subyace en todo el soliloquio es: ¿soy dueΓ±o de mi
destino o estoy sometido a fuerzas externas que determinan mi vida? Segismundo
se debate entre la esperanza de un futuro mejor y el pesimismo que le infunde
su cautiverio. Su anhelo de libertad se entrelaza con la duda sobre la
posibilidad de alcanzarla.
El
monΓ³logo tambiΓ©n revela una profunda soledad y un sentimiento de alienaciΓ³n. Segismundo
se siente ajeno al mundo, como un extraΓ±o en su propia vida. Esta sensaciΓ³n de
desarraigo se acentΓΊa por la falta de respuestas a sus preguntas existenciales.
La
metΓ‘fora del sueΓ±o, que se desarrollarΓ‘ a lo largo de toda la obra, ya estΓ‘
presente en este primer soliloquio. Segismundo se pregunta si su vida es una
mera ilusiΓ³n, un sueΓ±o del que despertarΓ‘ algΓΊn dΓa. Esta duda lo lleva a
cuestionar la realidad de todo lo que experimenta.
Segismundo es mucho mΓ‘s que una simple
expresiΓ³n de descontento. Es una profunda reflexiΓ³n sobre la condiciΓ³n humana,
un cuestionamiento de las certezas y una bΓΊsqueda de sentido en un mundo
aparentemente absurdo. A travΓ©s de este monΓ³logo, Pedro CalderΓ³n de la Barca
nos invita a reflexionar sobre nuestra propia existencia y a preguntarnos si
somos dueΓ±os de nuestro destino o si estamos sometidos a fuerzas externas que
escapan a nuestro control.
(LA VIDA ES UN SUEΓO)
(1636) De Pedro CalderΓ³n de la
Barca
Debido a una profecΓa hecha al nacer, el prΓncipe Segismundo ha pasado toda su vida encerrado en una prisiΓ³n por orden del Rey, su padre.
¡Ay mΓsero de mΓ, y ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratΓ‘is asΓ,
quΓ© delito cometΓ
contra vosotros naciendo.
Aunque si nacΓ, ya entiendo
quΓ© delito he cometido;
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.
SΓ³lo quisiera saber
para apurar mis desvelos
—dejando a una parte, cielos,
el delito del nacer—,
¿quΓ© mΓ‘s os pude ofender,
para castigarme mΓ‘s?
¿No nacieron los demΓ‘s?
Pues si los demΓ‘s nacieron,
¿quΓ© privilegios tuvieron
que yo no gocΓ© jamΓ‘s?
Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma,
o ramillete con alas,
cuando las etΓ©reas salas
corta con velocidad,
negΓ‘ndose a la piedad
del nido que deja en calma;
¿y teniendo yo mΓ‘s alma,
tengo menos libertad?
Nace el bruto, y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
—gracias al docto pincel—,
cuando, atrevido y crΓΌel,
la humana necesidad
le enseΓ±a a tener crueldad,
monstruo de su laberinto;
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez, que no respira,
aborto de ovas y lamas,
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas se mira,
cuando a todas partes gira,
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frΓo;
¿y yo, con mΓ‘s albedrΓo,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando mΓΊsico celebra
de las flores la piedad
que le dan la majestad
del campo abierto a su huΓda;
¿y teniendo yo mΓ‘s vida,
tengo menos libertad?
En llegando a esta pasiΓ³n,
un volcΓ‘n, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho
pedazos del corazΓ³n.
¿QuΓ© ley, justicia o razΓ³n
negar a los hombres sabe
privilegio tan sΓΌave
excepciΓ³n tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal,
a un pez, a un bruto y a un ave?

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