π’πŽπ‹πˆπ‹πŽππ”πˆπŽ 𝐃𝐄 π’π„π†πˆπ’πŒπ”ππƒπŽ (𝐋𝐀 π•πˆπƒπ€ 𝐄𝐒 𝐔𝐍 π’π”π„Γ‘πŽ) (πŸπŸ”πŸ‘πŸ”) πƒπž 𝐏𝐞𝐝𝐫𝐨 π‚πšπ₯𝐝𝐞𝐫ó𝐧 𝐝𝐞 π₯𝐚 𝐁𝐚𝐫𝐜𝐚 πŸŒ™✨


SOLILOQUIO DE SEGISMUNDO

El soliloquio inicial de Segismundo en "La vida es sueΓ±o" constituye un hito en la dramaturgia espaΓ±ola y un punto de inflexiΓ³n en la reflexiΓ³n filosΓ³fica sobre la condiciΓ³n humana. Confinado en una torre desde su nacimiento, el prΓ­ncipe polaco irrumpe en escena con un monΓ³logo que revela un alma atormentada por la incertidumbre y el anhelo de libertad.

En este fragmento, Segismundo se presenta como un ser pensante, capaz de cuestionar su propia existencia y la naturaleza del mundo que lo rodea. Su encierro, lejos de sumirlo en la apatΓ­a, lo ha convertido en un filΓ³sofo involuntario, que reflexiona sobre temas tan profundos como el destino, el libre albedrΓ­o y la realidad de la vida.

La pregunta fundamental que subyace en todo el soliloquio es: ¿soy dueΓ±o de mi destino o estoy sometido a fuerzas externas que determinan mi vida? Segismundo se debate entre la esperanza de un futuro mejor y el pesimismo que le infunde su cautiverio. Su anhelo de libertad se entrelaza con la duda sobre la posibilidad de alcanzarla.

El monΓ³logo tambiΓ©n revela una profunda soledad y un sentimiento de alienaciΓ³n. Segismundo se siente ajeno al mundo, como un extraΓ±o en su propia vida. Esta sensaciΓ³n de desarraigo se acentΓΊa por la falta de respuestas a sus preguntas existenciales.

La metΓ‘fora del sueΓ±o, que se desarrollarΓ‘ a lo largo de toda la obra, ya estΓ‘ presente en este primer soliloquio. Segismundo se pregunta si su vida es una mera ilusiΓ³n, un sueΓ±o del que despertarΓ‘ algΓΊn dΓ­a. Esta duda lo lleva a cuestionar la realidad de todo lo que experimenta.

Segismundo es mucho mΓ‘s que una simple expresiΓ³n de descontento. Es una profunda reflexiΓ³n sobre la condiciΓ³n humana, un cuestionamiento de las certezas y una bΓΊsqueda de sentido en un mundo aparentemente absurdo. A travΓ©s de este monΓ³logo, Pedro CalderΓ³n de la Barca nos invita a reflexionar sobre nuestra propia existencia y a preguntarnos si somos dueΓ±os de nuestro destino o si estamos sometidos a fuerzas externas que escapan a nuestro control.


 (LA VIDA ES UN SUEΓ‘O)

(1636) De Pedro CalderΓ³n de la Barca

 

Debido a una profecΓ­a hecha al nacer, el prΓ­ncipe Segismundo ha pasado toda su vida encerrado en una prisiΓ³n por orden del Rey, su padre.

 

 SOLILOQUIO DE SEGISMUNDO

¡Ay mΓ­sero de mΓ­, y ay infelice!

Apurar, cielos, pretendo,

ya que me tratΓ‘is asΓ­,

quΓ© delito cometΓ­

contra vosotros naciendo.

Aunque si nacΓ­, ya entiendo

quΓ© delito he cometido;

bastante causa ha tenido

vuestra justicia y rigor,

pues el delito mayor

del hombre es haber nacido.

SΓ³lo quisiera saber

para apurar mis desvelos

—dejando a una parte, cielos,

el delito del nacer—,

¿quΓ© mΓ‘s os pude ofender,

para castigarme mΓ‘s?

¿No nacieron los demΓ‘s?

Pues si los demΓ‘s nacieron,

¿quΓ© privilegios tuvieron

que yo no gocΓ© jamΓ‘s?

Nace el ave, y con las galas

que le dan belleza suma,

apenas es flor de pluma,

o ramillete con alas,

cuando las etΓ©reas salas

corta con velocidad,

negΓ‘ndose a la piedad

del nido que deja en calma;

¿y teniendo yo mΓ‘s alma,

tengo menos libertad?

Nace el bruto, y con la piel

que dibujan manchas bellas,

apenas signo es de estrellas

—gracias al docto pincel—,

cuando, atrevido y crΓΌel,

la humana necesidad

le enseΓ±a a tener crueldad,

monstruo de su laberinto;

¿y yo, con mejor instinto,

tengo menos libertad?

Nace el pez, que no respira,

aborto de ovas y lamas,

y apenas bajel de escamas

sobre las ondas se mira,

cuando a todas partes gira,

midiendo la inmensidad

de tanta capacidad

como le da el centro frΓ­o;

¿y yo, con mΓ‘s albedrΓ­o,

tengo menos libertad?

Nace el arroyo, culebra

que entre flores se desata,

y apenas sierpe de plata,

entre las flores se quiebra,

cuando mΓΊsico celebra

de las flores la piedad

que le dan la majestad

del campo abierto a su huΓ­da;

¿y teniendo yo mΓ‘s vida,

tengo menos libertad?

En llegando a esta pasiΓ³n,

un volcΓ‘n, un Etna hecho,

quisiera sacar del pecho

pedazos del corazΓ³n.

¿QuΓ© ley, justicia o razΓ³n

negar a los hombres sabe

privilegio tan sΓΌave

excepciΓ³n tan principal,

que Dios le ha dado a un cristal,

a un pez, a un bruto y a un ave?

 

 


Comentarios